Salida procesional María Santísima de la Paz 2012

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Después del sabor agridulce que nos dejó el pasado Jueves Santo y tras un largo año de espera, de nuevo
llegaba el gran día en el que la Hermandad procesionaria a nuestra Virgen, María Santísima de la Paz.
Las jornadas anteriores se desarrollaron como de costumbre, Cabildo General, elección de pedidores,
tanto para el campo como para la calle y preparación para la Subasta que como en anteriores años y desde
que la realizamos en la Casa-Hermandad fue todo un éxito, tanto en el tema organizativo y de colaboradores como en la recaudación. Aprovechamos estas líneas para agradecer a todos los hermanos y hermanas que
han dedicado su tiempo para que todo haya llegado a buen fin, en especial al grupo de hermanas jóvenes
que año tras años recorren el pueblo y cómo no, a aquellos hermanos que transitan por los campos con
sus propios vehículos, para recoger la voluntad de las personas que colaboran con nosotros. Igualmente
agradecemos a los que voluntariamente han dedicado un día para la Hermandad, ya sea como cocinero o
como ayudante o simplemente porque han estado ahí para lo que se les necesitara. Y qué decir de nuestros pedidores del Jueves Santo, Inmaculada y Matías, este año los pedidores de la calle estrenaban túnicas y
capas y ya desde bien temprano se fue cumpliendo el ritual de vestirlos en la Casa-Hermandad, cita a la que no faltaron algunas de nuestras incondicionales de cada año como Josefa Jiménez, nuestra homenajeada de este año, M. Carmen Perea, Yolanda Linero y el grupo de la Junta de Gobierno y cómo no, nuestro querido “Frascorrillo” (Francisco Guerrero) argumentando, como siempre, que si por el fuera los pedidores
tendrían que estar a las 8 de la mañana en la calle.
El día comenzó pintando muy bien, Nuestra Titular lucía esplendorosa en su trono; Eduardo, como siempre, se había lucido con las flores, el sol brillaba firme en lo alto y nada hacía presagiar que las nubes fueran capaces de hacernos alguna trastada.
Y fue llegando la hora, tras los oficios, nos dirigimos hacia nuestra Casa-Hermandad para desde allí organizar nuestro cortejo procesional. Así fue, precedido por nuestro guión y la banda de música de Cuevas del Becerro, las hermanas de mantilla, los nazarenos y los portadores, partimos hacia la Iglesia y una vez allí nos dispusimos para ver salir a Nuestro Padre Jesús desde nuestra privilegiada ubicación en la Iglesia.
Es en ese preciso instante, en el que un hermano de la Paz ve salir a Nuestro Padre Jesús y recién comienza a prestar su hombro para que nuestra Virgen de la Paz salga tras él, cuando en el interior de cada uno de nosotros se crea un mosaico de sensaciones que sólo se producen una vez al año, sensaciones que van desde la tristeza, la emoción, la paz, el perdón,… sería difícil enumerarlas todas.

Y ya con Nuestro Padre Jesús en la calle, llega nuestra hora, el Mayordomo guía el trono a la salida y una vez en la calle y en los primeros compases entre la suelta de palomas, la música, los vítores y los aplausos….COMIENZA A LLOVER.
Con gran tristeza y tras aguardar unos momentos, nuestro Hermano Mayor, con el visto bueno de algunos miembros de la Junta, decide que tenemos que volver a entrar en el templo porque la amenaza de una lluvia persistente era evidente, además Nuestro Padre Jesús, tras ser cubierto, había tenido que dar la vuelta…por todo ello este año, nuestro esperado Jueves Santo, no concluía como esperábamos.
Una vez resguardados de la lluvia dentro de la Iglesia y con la aprobación de nuestro director espiritual D.Rubén, intentamos, en la medida de lo posible, ensalzar a nuestros titulares con el encuentro de los dos tronos al toque de las bandas.
Ni los más viejos del lugar, recuerdan que un Jueves Santo, la Virgen de la Paz, haya tenido que quedarse sin realizar su tradicional recorrido.

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