El 22 de febrero de 2025, nuestra Hermandad sufrió una dolorosa pérdida con el fallecimiento de Encarna Lora Jiménez, quien durante más de 30 años se entregó con devoción al cuidado de nuestra Sagrada Titular como su camarera. Desde 1994, junto a su hermana Pilar, asumió la responsabilidad de vestir y embellecer a la Virgen de la Paz, siguiendo el ejemplo de su hermana María, que también desempeñó esta labor con esmero y siguiendo la tradición heredada de la madre de ambas, de nuestra entrañable Mariquita Jiménez, Encarna heredó un profundo amor por nuestra Sagrada Imagen. Su madre dedicó 49 años a su cuidado desde que la talla, obra del maestro sevillano Antonio Illanes, llegó a la Hermandad. Este sentimiento de entrega se convirtió en un legado familiar que Encarna, junto a sus hermanas, llevó con orgullo y dedicación.
Su carácter afable, su generosidad y su espíritu de servicio fueron reconocidos por todos los que tuvieron el privilegio de conocerla. Siempre dispuesta a colaborar, tanto en la Hermandad como en cualquier otra ocasión, lo hacía sin esperar nada a cambio. Su alegría y entrega reflejaban el inmenso amor que sentía por la Virgen de la Paz.
Junto a su madre y su hermana Pilar, fue una de las artífices de la confección del anterior manto de la Virgen, una obra que permanecerá en la memoria de todos. Además, ambas hermanas dieron su consentimiento para la restauración de la imagen y su puñal, un proceso llevado a cabo por el prestigioso restaurador D. Francisco Limón Parra. La talla fue trasladada a los talleres de Villanueva del Ariscal, en Sevilla, evidenciando el profundo respeto con el que Encarna siempre trató a nuestra Sagrada Titular.
Su colaboración en los eventos de la Hermandad también dejó una huella imborrable. Sus dulces, tartas y magdalenas eran un verdadero deleite para todos, y su risa contagiosa hacía que cada reunión o actividad fuera aún más especial.
La devoción de Encarna por la Virgen de la Paz trascendió generaciones. Su hija, Alicia Gómez Lora, hermana mayor de la Hermandad entre 2016 y 2023, continuó con el legado de servicio y amor por nuestra Sagrada Imagen. Junto a Pilar, quien desempeñó el cargo de tesorera, contribuyó al fortalecimiento y crecimiento de la Hermandad, reafirmando así el compromiso familiar con la Virgen.
Hoy recordamos a Encarna con cariño, gratitud y profunda admiración. Su legado perdurará en cada manto que luzca nuestra Sagrada Titular, en cada dulce que compartamos en su honor y en cada encuentro en el que celebremos nuestra fe y fraternidad.
Que su recuerdo permanezca siempre entre nosotros y que su alma descanse en la paz eterna.
