El calendario litúrgico que establece la Iglesia católica comprende un periodo de tiempo de un año, pero no empieza el uno de enero como podía suponerse, sino que se inicia a finales de noviembre con la llegada del Adviento y que durará cuatro semanas.  Después vendrá el tiempo de Navidad y a partir del domingo posterior a la Epifanía comienza la denominada Primera Parte del Tiempo Ordinario. El Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma, a cuyo final tenemos la Semana Santa y el Triduo Pascual. Los cincuenta días posteriores al Domingo de Resurrección es el periodo llamado Tiempo Pascual. A partir del lunes de Pentecostés comienza la segunda parte del Tiempo Ordinario que finalizará nuevamente con la llegada del nuevo periodo de Adviento.

Los diferentes periodos de tiempo litúrgicos cada uno con cultos de diferente significado  marca las vestimentas de las Vírgenes dolorosas.

En los lugares donde se sigue fielmente el calendario, las imágenes de vestir son cambiadas en sus vestimentas de manera y forma de que siempre sus atavíos estén en justa correspondencia a las celebraciones religiosas.

Así, cuando llega el Adviento es costumbre vestir a las dolorosas con mantos y sayas de tonos blanco y azul celeste, que son los colores de la Inmaculada Concepción propios de la festividad principal de estas fechas.

Nuestra Virgen de la Paz viene cumpliendo con este calendario ya desde hace un tiempo y por eso luce divina y majestuosa en su altar vestida con los colores concepcionistas blanco y azul celeste, símbolos de pureza, como podéis observar en las fotografías.

Feliz periodo de Adviento a todos.

LA VIRGEN VESTIDA DE AZUL CELESTE.